A Dios nadie lo engaña, él conoce nuestros más recónditos secretos, por eso es necesario hablarle con total confianza, sin temor y sin pena, tengamos presente que ese es el nivel de comunión que nos otorgará su oportuno socorro.
Jeremías 29:13 "Me buscarán y me encontrarán cuando me busquen de todo corazón"

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